Compararte con otros cuando estudiás te puede arruinar más de lo que pensás
Mirar todo el tiempo cómo vienen los demás puede aumentar tu ansiedad y hacerte perder foco. Compararte no siempre te motiva: muchas veces te paraliza o te desespera. En este artículo vas a ver cómo salir de esa trampa y volver a tu propio proceso.
Hay una costumbre universitaria bastante tóxica y bastante común: mirar constantemente cómo vienen los demás.
“Ella ya terminó.”
“Él entendió todo.”
“Yo voy re atrasado.”
“Seguro todos llegan mejor que yo.”
Y listo. En cinco minutos pasaste de estar estudiando a sentirte un fracaso académico ambulante.
Compararte te saca del eje
Cuando vivís mirando a los demás, dejás de prestar atención a tu propio proceso y empezás a medir tu valor según el rendimiento aparente del resto.
Y digo aparente porque casi nadie muestra el cuadro completo. Ves el resumen prolijo, no el ataque de ansiedad de la noche anterior. Ves que alguien responde rápido, no todo lo que le costó llegar hasta ahí.
La comparación suele venir disfrazada de “motivación”, pero muchas veces solo te roba energía.
No todos parten del mismo lugar
No todos tienen:
- la misma base
- el mismo tiempo disponible
- la misma facilidad para una materia
- la misma situación emocional
- la misma rutina
- la misma historia académica
- la misma carga laboral y familiar
Entonces, compararte como si todos corrieran la misma carrera, en iguales condiciones, es bastante injusto.
Además, la comparación activa lo peor
Cuando te comparás mucho, suele pasar una de dos:
- o te sentís inferior y te paralizás
- o te desesperás y estudiás atropellado
En ambos casos, perdés calidad mental.
Qué hacer en lugar de compararte con otros cuando estudiás
1. Medite contra vos mismo
Preguntate:
- ¿Hoy entendí más que ayer?
- ¿Estoy más ordenado que la semana pasada?
- ¿Puedo explicar mejor este tema?
Ese tipo de comparación, sí sirve.
2. Usá a otros como referencia o inspiración, no como martillo
Ver cómo estudia otra persona puede darte ideas. Pero si cada compañero se convierte en prueba de que vos venís mal, entonces ya no te está ayudando.
3. Cuidá con quién hablás antes de rendir
Hay personas que ordenan.
Y hay personas que contagian caos, pánico y sobreactuación.
Elegí bien.
4. Volvé a tu tarea
Cada vez que te descubrás mirando demasiado al resto, preguntate:
“¿Qué me toca hacer a mí ahora?”
Eso te devuelve al presente.
Tu proceso no pierde valor porque otro vaya más rápido
Que alguien entienda antes no significa que vos no vayas a entender.
Que otro ya haya terminado no significa que vos estés condenado.
Que alguien aparente seguridad no significa que vos seas incapaz.
Compararte con otros cuando estudiás te hace sentir que siempre llegás tarde.
Y estudiar desde esa sensación agota muchísimo.
No necesitás ganarle a nadie.
Necesitás dejar de regalar tu foco mirando carreras ajenas.
¿Querés pasar de leer sobre estudiar a tener una ayuda concreta para hacerlo mejor?
Después de este artículo podés seguir por cuatro caminos: hacer el test, ver la membresía, conocer Uni o seguir leyendo contenido gratuito.