Si sentís que no te da la cabeza para estudiar, probablemente no sea falta de capacidad
Sentir que no te da la cabeza para estudiar no siempre habla de falta de capacidad. Muchas veces el problema está en el cansancio, la ansiedad, el método o la exigencia exagerada. En este artículo vas a poder observar esos temas con más claridad y menos castigo.
Esta frase aparece muchísimo:
“No me da la cabeza para estudiar.”
La dicen estudiantes cansados, frustrados, saturados o inseguros. Y muchas veces la repiten tanto que terminan creyéndola como si fuera una verdad absoluta.
Pero no siempre lo es.
A veces no te falta capacidad: te sobra ruido
Quizás no te falta inteligencia.
Quizás te falta:
- método
- descanso
- estructura
- práctica
- tiempo real
- confianza
- bajar la ansiedad
Pero como todo eso es más difícil de mirar, terminás atacando tu capacidad.
Lo que solemos llamar “no me da” puede ser otra cosa
1. Cansancio
Si dormís mal, trabajás muchas horas, vivís acelerado y estudiás agotado, claro que te va a costar pensar.
2. Falta de método
Leer mucho no siempre es aprender. Si no tenés una estrategia clara, todo cuesta más y parece que el problema sos vos.
3. Ansiedad
Cuando estás muy activado, retenés menos, dudás más y entendés peor. Eso no significa que seas menos capaz. Significa que estás desbordado.
4. Exigencia exagerada
A veces sí entendiste bastante, pero como no sentís seguridad total, concluís que no sabés nada. Bastante extremo el veredicto.
Cómo empezar a salir de esa idea
1. Cambiá la pregunta
En vez de “¿me da o no me da?”, preguntate:
- ¿cómo estoy estudiando?
- ¿qué no entiendo?
- ¿qué me falta ordenar?
- ¿estoy cansado o realmente perdido?
- ¿tiene sentido esta carrera para mí?
- ¿para qué estoy haciendo esto hoy?
2. Buscá evidencia real
Tal vez no te sale perfecto, pero:
- ¿podés explicar algunas ideas?
- ¿entendés relaciones?
- ¿reconocés conceptos?
- ¿mejoraste respecto a la semana pasada?
3. No conviertas una mala experiencia en sentencia eterna
Que una materia te cueste o que te haya ido mal, no prueba que no sirvas para estudiar. Prueba, como mucho, que algo de este proceso no está funcionando bien.
No te hables como si fueras un caso perdido
Decir todo el tiempo “no me da la cabeza para estudiar” no te ayuda a organizarte. Sólo te hunde más.
No hace falta decirte que sos brillante.
Alcanza con dejar de hablarte como si fueras un desastre.
Tal vez no necesitás más capacidad, sino mejores condiciones
Hay estudiantes muy capaces que estudian mal.
Hay estudiantes inteligentes que llegan agotados.
Hay estudiantes con potencial que viven aplastados por miedo, desorden y comparación.
Hay estudiantes muy capaces, inteligentes, con potencial, brillantes que tardan en recibirse mucho más que otros.
Entonces, antes de sacar la conclusión más cruel, frená un poco.
Tal vez no es que no te da la cabeza.
Tal vez es que la estás queriendo hacer funcionar en pésimas condiciones.
¿Querés pasar de leer sobre estudiar a tener una ayuda concreta para hacerlo mejor?
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